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Feminismo en bicicleta

Mujer en bicicleta con morral URBX

De una larga lista de restricciones que las mujeres hemos tenido que sortear a lo largo de los siglos, y que aun ahora acompañan la lucha feminista en diferentes países, la bicicleta no fue la excepción.

Cada una de estas luchas, tiene su particularidad, pero la invención y popularización de la bicicleta en el siglo 19, desencadenó un movimiento que ayudó a impulsar la causa de la igualdad y la libertad de la mujer en el mundo moderno, y aun hoy continúa siendo símbolo de independencia y lucha feminista.

 

Económicamente accesible, fácil de usar y capaz de alcanzar altas velocidades, la bicicleta se convirtió en una alternativa para las mujeres, quienes antes de su llegada sólo podían avanzar a pie, en carruajes o a caballo con la máxima lentitud y delicadeza, siempre custodiadas y no sin la mirada vigilante y sospechosa de sus coetáneos, para quienes el rol de la mujer las obligaba a permanecer enclaustradas en la vivienda familiar.

Las primeras bicicletas, desarrolladas a principios del siglo 19, eran comercializadas como un accesorio masculino, por múltiples razones, una de las cuales era el hecho de que no se podía montar de costado, que se consideraba la única forma delicada para que una mujer montara sobre cualquier cosa. Las mujeres que montaban en bicicleta rompían las reglas establecidas sobre el comportamiento femenino, eran insultadas y agredidas y se consideraban personas de dudosa moral.

"Para los hombres", señaló un editorial de 1896, citado en el excelente libro de ciclismo Wheels Of Change", la bicicleta al principio no era más que un juguete nuevo. Para las mujeres, era un corcel en el que cabalgaban hacia un mundo nuevo ".

Además de los prejuicios, las mujeres debían sortear un obstáculo no menos importante, la vestimenta femenina, compuesta por pesados vestidos y apretados corsés.  A las mujeres que se atrevieron a vestir pantalones, (un diseño de inspiración turca llamado bloomer, por su creadora Amelia Blommer), para pedalear cómodamente, fueron acusadas como pecaminosas por la iglesia, se les impedía entrar a sitios por llevarlos puestos e incluso recibieron agresiones físicas. Sin embargo, con la popularización de la bicicleta, y la primera carrera de ciclismo femenino en 1868, que tuvo lugar en Francia, se hizo necesario el cambio de atuendo a uno más cómodo y menos propenso a accidentes, y aunque los trajes para ciclismo eran impopulares, recibieron finalmente la aprobación de gran parte de la sociedad.

Por si fuera poco, los médicos de la época opinaban que el ciclismo era una actividad perjudicial para el organismo femenino, considerado más débil que el masculino. A pesar de que tanto médicos como tradicionalista trataron de desincentivar el uso de la bicicleta debido a razones tan diversas como los supuestos riesgos a la salud por la vibración de las entrañas, o porque consideraran que experimentar los golpes de la carretera a horcajadas sobre la bici podría instigar un despertar sexual, las mujeres siguieron pedaleando.

El vínculo con la bicicleta que hizo que las mujeres se vistieran más "masculinas" y salieran al mundo, y el cada vez más fuerte movimiento por la igualdad de las mujeres en Europa y Estados Unidos no pasaron desapercibidos. Las mujeres que andaban en bicicleta fueron vistas como ejemplos de la Mujer Nueva, que no necesariamente querían tener hijos, verse privadas de una carrera o no tener voz política y, en consecuencia, fueron elogiadas y/o intimidadas como tal.

Las sufragistas abrazaron también la bicicleta tanto simbólica como físicamente, como herramienta de liberación. Además de ser medios prácticos para hacer campaña y llamar la atención se pensaba que la bicicleta había hecho más por emancipar a las mujeres que cualquier cosa en el mundo.

La experiencia de muchas mujeres indica lo mismo. La bicicleta ha abierto a las mujeres un nuevo panorama, una forma de escapar del culto a la domesticidad en la que las normas sociales las mantenían presas y ver el potencial de nuevas oportunidades en las que las mujeres pueden desempeñar un papel activo dentro de su comunidad. Desde mujeres aventureras, deportista, o hasta en la vida diaria con el único fin de transportarse, las bicicletas están fuertemente ligadas al feminismo y lo seguirán estando, mientras la lucha siga vigente.

 

 

Referencias:

https://www.bustle.com/p/the-feminist-history-of-bicycles-57455

https://en.wikipedia.org/wiki/Bicycling_and_feminism

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